

¿Qué es más difícil?
¿Aprender teorías psicopedagógicas… o criar a un ser humano “relativamente normal” en una sociedad que está patas arriba, donde todos —yo incluida— le preguntamos a una pantalla cómo viví
Te confieso algo: hace apenas cuatro minutos pensé “Si tengo otro bebé, le voy a preguntar a ChatGPT cuál es el horóscopo más tranquilo, porque los de noviembre vienen intensos”. Y en ese instante entendí que mis neuronas ya están tercerizando funciones que antes eran mías.
Y ahí me entró la gran pregunta:
¿Cómo preparo a mi hijo para un mundo que parece una locura?
Un colegio que resume su matrícula en cinco minutos de Google, una sociedad acelerada, una crianza llena de tutoriales y robots que prometen soluciones instantáneas… ¿y aun así me siento perdida?
La verdad es que nos volvimos adictos a la inmediatez. Queremos que nuestros hijos cambien su conducta como si tuvieran un botón de “actualizar”. Se nos olvida que la crianza funciona como la naturaleza: lenta, paciente, paso a paso.
Y entre tanta información, tantos recursos y tanta presión… sigo preguntándome si lo estoy haciendo bien.
(Estoy segura de que no soy la única).
En mi próxima publicación contaré cómo logré que mi hija durmiera sola en su habitación —sin magia, sin hacks, sin botones milagrosos.
Si te sentiste identificada… bienvenida. Este espacio también es tuyo.








