Imagina que un día despiertas y que tu DNI o tarjeta de identidad no funciona, que para poder usarla debes poner un pin que desconoces por completo ¿es verdad que eso produce mucha ansiedad? Si a eso le sumamos que a esa persona que tiene esa tarjeta de identificación también hay que cuidarla, darle de comer siguiendo unas normas y entonces escuchas muchas y diversas opiniones que te dicen que lo estas haciendo mal ¿te llenas de dudas verdad? Y aparte de eso no duermes , no te reconoces físicamente, te sientes confundida, con miedo de mirarte al espejo y no reconocer tu reflejo, que tu ropa de siempre no te quede, y además de eso tu presupuesto no te permite renovar tu armario, a todo eso súmale la inmensa cantidad de procesos vividos como el miedo a la gestación, los dolores previos al parto y el postparto, pensar en las posibles complicaciones, etc. Con esto quiero decir que cuando hablamos de crianza respetuosa debemos estar conscientes de nuestros cambios, tantos hormonales, de tiempo, ritmos del sueño, alimentacion e identidad personal, el miedo, la frustración y la soledad.

Para comprender como aplicar la crianza respetuosa debemos procurar ser respetuosas con nosotras mismas. Antiguamente las familias trabajaban en tribu y la responsabilidades se dividían en diferentes sectores, dejando espacio para la producción y el esfuerzo familiar. Actualmente somos parte de una sociedad avanzada pero con ciertos prejuicios sobre el rol de la madre dejando que recaiga sobre ella una carga inmensa, tanto en la parte económica como en la crianza. Aunque hay una pugna por la igualdad, debemos comprender que adaptarse a una nueva etapa tan exigente requiere de mucha paz mental y gran apoyo familiar.

Un principio básico es que si una Madre es sana emocionalmente el niño también será sano. El padre debe jugar un roll tan importante como el de la madre ya que ambos deben compartir las labores, ayudarse, entenderse y aportar mucha ilusión a la pareja, de lo contrario la casa y sus emociones seran un verdadero huracán, y todo esto terminará saboteando la maternidad.

Aquí concluyo que como madres debemos comprender que no somos perfectas, que somos exactamente lo que nuestros hijos necesitan y que debemos permitirnos delegar, y la familia también debe jugar un roll importante en la crianza aceptando que son como una tribu. Por último, hay que entender que estamos viviendo etapas y que nada es para siempre y que ese hijo te eligió como madre para evolucionar en algo que solo puedes aportar tú para que él también pueda completar su misión de vida.









