Cuando tenemos un niño con una condición, o si bien queremos criarlo desde una postura respetuosa, surgen un millón de obstáculos que interfieren en nuestro modelo de crianza, entre ellas están los abuelos que consideran que ellos han criado mejor que nadie y nos confunden etiquetándonos y avisando «lo estas malcriando», tampoco faltarán algunas maestras que consideran que la autoridad es la mejor forma de educar y no entienden de matices o de diversidad. Así que cuando queremos proyectarnos como madres nos da miedo conversar o establecer límites por temor al conflicto, ya sea por un tema social, cultural o peor aún, por miedo a que le cojan manía al niño, y le pongan una mala calificación, esto debido a que hay muchos maestros que carecen de vocación.

Dicho esto debemos comprender que hay maestros que están en el sistema educativo porque no encontraron entrar en otra profesión, por lo cual educar no es su pasión y no tienen paciencia, empatía ni comprensión. Cuando hablamos de niños con dificultades de aprendizaje o de conducta y queremos cuidar de su salud emocional ¿Cómo podemos establecer una conversación asertiva con sus maestros? Antes que nada debemos expresar nuestra intención y recalcar que no juzgamos su metodología de enseñanza, para esto podemos unir una frase positiva para no parecer tan drásticos, como por ejemplo: «lo que voy a decirle maestra no es con la intención de llamarle la atención sino de que mi hijo pueda colaborar mejor en su clase». Me encanta su método de enseñanza y forma de trasmitir el aprendizaje, pero mi hijo es muy sensible y no aprende con un modelo autoritario, nosotros en casa aplicamos el modelo de la empatía en el cual conversamos y llegamos a un acuerdo, además la psicóloga lo recomendó y ha sido genial. También una frase como: «como sabe, no todos los niños son iguales y mi intención como madre es que mi hijo atienda y no le interrumpa en clase». Estas frases son una forma de establecer límites de forma educada y respetuosa en caso de que los maestros no estén en disposición de colaborar. De esta forma intentamos establecer una «relación amistosa» para evitar las posturas «a la defensiva» y tratar de encontrar apoyo en la crianza de tu hijo.
Por otro lado, cuando hablamos de niños con TDAH las maestras suelen llamar la atención constantemente a los padres, lo que puede significar a veces un calvario, en ese caso los padres deben procurar darle instrucciones claras de cómo abordar a un niño con esta condición en clase, mostrar apoyo y establecer un limite para que las educadoras no se sientan demasiado saturadas en el intento.
Es bien sabido que hay muchos niños con TDAH, así que nuestros hijos no serán ni los primeros ni los últimos con esa condición.
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Es mas importante priorizar la salud emocional del niño que evitar el conflicto.
En mi caso particular hubiera agradecido que mi salud mental hubiera sido una prioridad ya que estaría más segura de mis decisiones y no habría crecido con baja autoestima, cosa que me ha limitado en todo los sentidos.








