Muchos padres, maestros y familiares han hecho recomendaciones a las madres de «no despedirse del niño» para que no llore, es decir aprovechar el momento en que el niño está distraído para irse y así evitar el llanto, pero ¿ es lo correcto?

Jamás será lo adecuado, como cuidadores primarios debemos comprender que los padres son el refugio de sus hijos desde el nacimiento y que éstos dejen de ver a sus padres repentinamente les genera mucha desconfianza y una sensación de abandono. Al final esto provocara más dependencia, por miedo al abandono repentino. ¿Cómo podemos gestionar esto?


Debemos despedirnos con un beso y explicarles lo que va a suceder  por ejemplo: Miguelito te vas a quedar con la maestra que te quiere mucho, vas a estar muy bien y vas aprender mientras mami va al supermercado para comprar la pasta que te gusta para cenar, luego vengo a buscarte. Debemos comprender que aunque nos despidamos el niño va a llorar pero el llanto será menos intenso porque sabe y confía en tu palabra. Por otro lado estará más confiado en que no lo abandonas y que siempre te vas a despedir. También es importante no tratar de evitar que llore ya que debes enseñarle a gestionar esa emoción.

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